Cuando llegué por primera vez a este pueblo, me encontré con una mujer que le llamaban Lola, que me dijo que no entrara a éste lugar, que tiene una maldición, que no era conveniente mi visita, mucho menos mi estadía.
Mi entrada al pueblo no era por invasión o conquista, que de por si, de paso estamos todos.
En todo este tiempo, embrujo no encontré en sus calles aledañas o en sus casas,
Ni en las plazas o jardines, mucho menos en su catedral
esa tan dorada, suave, expectante, espectacular y prodigiosa.
Los callejones olor a leche y miel, el galope de sus caballos.
En los valles de este sitio se descansa más que un recién nacido,
los empedrados frescos, tiernos atardeceres, sus sonrientes flores,
y sus maravillosos niños, estos risueños e imparables enanitos.
Tengo la suerte de que éste, ahora mi pueblo, sea el más bonito que he visto
Es el pueblo, que se cree lo que los adultos repiten, convierten las mentiras en verdad y lo hacen real, lo peor es que todo el pueblo lo cree, no se como "tan adultos" no se dan cuenta
Empecé a observar lo que la niña decía.
Le pregunté su nombre, me dijo que se llamaba Estrellita
Tengo que confesar que no entendía mucho, pero empecé a ver con otros ojos, a reconocer el lugar como nunca, a entender lo que ella me platicó en relación a los conflictos adultos.
Compartimos muchos juegos, risas, bebidas y palomitas por muchos días, jugabamos y reinventabamos leyendas del pueblo, siempre en el mismo lugar, algunas veces por sorpresa... En ese parque, mi lugar favorito en este sitio.
Un día se fue corriendo hacia adentro de su casa al llamado de sus deberes, "te prometo que regreso" me dijo... no la vi más.
Tiempo despúes, el Presidente Municipal del pueblo, un señor muy solemne, amablemente me arribó invitándome a salir de su jurisdicción. Me dijo que en el pueblo se tratarían temas internos y de la manera más atenta me convidó a retirarme, si no, me tendría que atener a las consecuencias, no sin antes invitarme a visitar el pueblo cuando quisiera, sin alterar el orden y no tocar nada.
Para mi fue un destierro pues para entonces me creía oriundo. Sus helidas palabras, su cruel mas bien intencionada invitación, me dejaron pazmado como a quién le notifcan que le amputarán el futuro.
El pueblo sigue hermoso y radiante.
A mi Estrellita ... no la vi, sentí su presencia pero no salió... solamente Lola, frente a los portales del pueblo y con la misma cara del primer encuentro.
Me pregunto si este pedazo de sol y sonriente infante... estará brincando y bailando en algún sitio, sonriendo a colores y en "3ra diversión"...
"un golpe de estado infantil... "





























