Viéndote jugar en cuclillas con los bloques en la mano no puedo evitar evocar a un nostálgico momento que hasta me parece que los colores cafes, mostazas y sepias olieran como a acetatos de los años setentas. Los torna mesas y cassettes tirados por la alfombra y el olor a tabaco me recuerda que no tengo nada más que hacer que jugar con mis amigos.
Me aproximo por un pedazo de melancolía y sigo con lo mío
Suena la música que invento antes de dormir y se pierde solo en mi banda sonora
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