miércoles, mayo 26, 2010

La milpa

La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste
La promesa tan leve no me sirve
No me sirve tan mansa la esperanza
La rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde
El furor tan prudente, no me sirve
No me sabe tan sabia tanta rabia
Mario Benedetti


Ahora es Don Eusebio quién levanta a Ramón, en lo más oscuro de la noche, cuando más pesado el sueño de todos está, levanta a Ramón con la cacha de un fusil.

-Levántate pué, no estés perdiendo la vida en dormir.
-Es muy temprano
-No le hace, así llegamos pa ver el sol allá.
-¿Y que es eso que con tanta urgencia, usted que siempre dice "con calmita", que me quiere enseñar?

Mira Ramón, yo se que te estás entusiasmando en la siembra del café, que como la del maíz y el frijol, es una chinga de por sí y también que los gringos que nos vienen a visitar desde que mataron a los que iniciamos esta lucha, han puesto de moda con el café "orgánico", a mi se me hace que tomaban puro de ese en polvo, pobres pué, ya lo dije una vez el dinero no se puede comer.

Pero quiero que vengas a tu propia tierra, Ramón, a la milpa de tu padre, ésa que ahora cuido yo pero que ya va siendo hora que no le desprecies.
-Si no la desprecio Don Eusebio, solo que uste la cuida mejor que uno.
-Nadie, absolutamente nadie Ramón cuida mejor que uno lo que es suyo. Así que va siendo hora que le trates, que le cuides, que le sientas.

-Aquí mero es, ¿verdad Don Eusebio? recuerdo bien esas ceibas, se ven mas grandes que cuando era niño. Y esos árboles que se apoyan entre si.

¿Cómo es que tan sola, la milpa se ve tan bonita Don Eusebio?

Es que mero así, no esta sola Ramón, esta milpa es visitada diario. Es cortada la mata que le crece debajo, o mejor dicho, la mata vieja, hay que arrancarla y dejarla secar. Igual servirá de abono, pero tiene que estar bien muerta y arrancada, no puede estar enraizada debajoela milpa. Le roba esa su nutrición, le roba cariño, le roba agua, esa que no se pide permiso alguno para meterse por todas partes.

-Don Eusebio, dicen que el maíz no necesita tanto de agua, que no diario pues, que con el temporal queda.

-Mira pué, si es cierto, hasta cierto punto, porque así con el temporal le dices a tu milpa que te importa solo lo que el temporal le trae, también le puedes dejar de visitar y de cortar la mata vieja. Pero verás como te lo reclama en cantidad de jilotes.

La milpa no es celosa, pues crece sola, pero agradece los cariños que le brindas Ramón, tu presencia, tu caminar y el agua constante que le brindas, ¿como crees que el elote está mas tiernito?, pos con agua pué, y no nomás traerle agua de por sí, si no traerle agua con alegría, rociarle, ¿no ves como las mujeres parecen loquitas hablándole a las plantas? Pues nosotros le hablamos a la milpa con el caracol y le amamos rociándole su agua cada vez que le queremos agradecer que de ella venimos, por eso es que somos los hombres y mujeres de maíz.

-¿Acaso no es difícil traerle agua diario?

-Eso depende de la intención de cada uno chamaco, si yo la quiero tiernita le traigo sin chistar.
Una cosa si te digo Ramón, la milpa fresca y rociada se nota, y te digo una cosa, no está así sola, necesita de tu mano, de tu caracol entero, de por sí.


2 comentarios:

ardilla dijo...

sorprendidisima ehh petardo!! ajalas bistesito!!! me da mucho gusto que estes haciendo cosas que te gustan, echale muchas ganas y no petardiess que lo haces muy bien!! un abarazoteeeeee

Maryjose dijo...

hey hermoso el relato y tu... felicidades por hacer lo que te gusta....
Fab :)