domingo, septiembre 24, 2006

Felipe Calderón: El In(t[ele)cto].


Primero, la versión no rebuznada.


La tele, me cae, que es chida. La tele es ¡Guau!—como bien dijeron alguna vez los sabios de la televisión Rin Tin Tin, Lassie y López Dóriga. La tele es buenísisima pa’ la salud, y eso no lo pienso yo (ojalá y fuese tan sabio). No, lo dicen los expertos que salen en la tele, y eso es neta. Es más, la tele es entretenimiento y educación del bueno porque, como dicen los productores, “al público lo que pida,” y el público desea ver entretenimiento educativo, como el Big Brother y la Academia. Eso sí que es un ‘che estudio psíquico-histórico-social del desarrollo de unos pelaos en la realidad mexicana luchando por un sueño. Los que escriben en revistuchas no entienden de ilusiones y por eso incriminan. ¿Cómo que echarle la culpa a la tele y a las multinacionales, diciendo que dizque son el nuevo opio de las masas? ¡Chales! Esas son jaladas, puras teorías de conspiración, nada de contenido, pura paja en el cerebro. Es más, han de tener todos los órganos podridos (el hígado, por ejemplo), porque de seguro ni ven tele. Si vieran la tele sabrían que los productos que ofrecen los comerciales salvan y mejoran vidas. No hay nada mejor que la mercadotecnia pa’ salvar la economía de cualquier país y de paso la vida de los compradores. Esa sí que es güena terapia. O luego decir que la tele favoreció a Felipito; no manchen. Si Felipito ganó es porque decía la verdá y solamente el que habla con la verdá sale en la tele.

Y el que piense lo contrario piensa malísimo, y eso no lo digo yo, sino el jurado calificador, y de paso el interventor de la Secretaría de Gobernación. Y que conste que esto es la meritita verdá porque chequé mis datos en la tele.


Ahora, la versión de rebuzne.


Felipe Calderón: El In(t[ele)cto], es decir, el, in tele, electo.

Groucho Marx, el otro Marx famoso, alguna vez dijo que la programación televisiva era su mayor fuente de educación porque cada vez que alguien encendía el receptor él se iba a otra habitación de la casa a leer un libro. Su chiste puede parecer hipócrita si uno considerara que él mismo representaba una marioneta del medio, pero un análisis profundo de su vida y obra sugieren que Groucho Marx era una persona progresista comprometida no sólo a la redención de los medios, sino también de la democracia; situación que, obviamente, nunca será difundida en la tele. La grandeza de la broma yace en la insinuación irónica y subversiva de que la televisión juega un papel importante en la educación, o mala-educación, de los televidentes.

Usualmente, cuando pensamos en los medios de difusión masiva, sobretodo en la televisión, nunca los consideramos como agentes de socialización. Por lo general, simplemente existen, informan, entretienen, pero casi nunca consideramos que su contenido moldea nuestro punto de vista, las modas que vamos a seguir, las frases celebres que vamos a repetir de un personaje—en si—la cultura que se crea y mantiene a través de la influencia que estos medios tienen en la formación de cultura en la sociedad. No obstante, en esta era, la televisión ha reemplazado a la escuela, al estado, y a la familia como métodos primarios de socialización porque la mayoría depende de ella para educarse. Su hechizo es tal que incluso maestros, padres y jefes de estado hacen referencia a programas televisivos para ilustrar un punto o para educar a la gente. Con esta observación, es interesante que cuando se critica a la televisión por imponer normas sociales los borregos in(tele)ctuales se rehúsen siquiera a considerar esa opción, pero consideren al estado, la familia, o a la escuela como agentes opresores de socialización. Tomando en cuenta la “Analogía de la Cueva” de Platón, es posible que esta disonancia pueda explicarse.

En este dialogo, Platón sugiere que para unos hipotéticos habitantes encadenados en una cueva, las sombras del mundo externo reflejadas en una pantalla representan la realidad. Nunca han experimentado una alternativa y por eso se creen esa realidad. Incluso, son hasta felices. Pero si un grupo es desencadenado, sale del subsuelo, experimenta una realidad alterna y regresa hablando de ella, es desdeñado. Para los habitantes que permanecieron en el subsuelo es irreconciliable cualquier otro punto de vista con su realidad. Tal disonancia conlleva a férreos ejercicios de negación. “¿Cómo puede ser posible haber vivido todo este tiempo embaucado?” Psicológicamente, tal reacción es normal porque al racionalizar se puede encontrar balance ante la disonancia, y por eso parece lógico proveer justificación incluso a lo inaceptable. Los que han regresado experimentan lo mismo, y pasan por un periodo de desilusión casi depresivo, pero como han tenido la oportunidad de experimentar otras opciones, se arman de ellas para bregar y encuentran un balance dándole cabida a posibilidades alternas.

Actualizando esta analogía, la programación televisiva contemporánea representa la pantalla en la cueva hipotética de Platón. Más importante aún es el caso de que las circunstancias no resultan por fuerzas aleatorias porque aquellos que tienen control de los medios y de la información, invariablemente, tienen cierto control de una representación de una realidad que más les conviene. Ellos dicen que no, que al público lo que pida, pero si Castro o Chávez tienen control de los medios, entonces tal análisis no es valido: Nosotros somos incapaces de manipular la realidad, pero los demás sí la manipulan. Aquí no existe disonancia, sino mera hipocresía y abuso de poder. A final de cuentas, sería ingenuo esperar que la NBC de Estados Unidos incluyese programación en contra de armas nucleares siendo su dueño mayoritario General Electric, una corporación que monopoliza la producción de esas armas.

Como el Internet, la televisión se esperaba que fuese un medio libre y gratuito para difundir educación. Por eso el espacio aéreo, constitucionalmente, como el petróleo, pertenece al pueblo. Pero llegaron las corporaciones invirtiendo en infraestructura y poco a poco fueron usurpando bienes públicos. Lejos de que esas corporaciones paguen impuestos por usar propiedad del pueblo, el pueblo tiene que pagar al ser invadido por comerciales, sentirse obligado y engatusado al comprar los productos, y de paso ser socializado para perpetuar el agravio. La situación es similar al síndrome de la mujer abusada: El marido la golpea y ultraja, y ella se cree el cuento de que es por su bien. Las condiciones de este síndrome se pueden extrapolar a la situación política de México, en relación al papel que la televisión jugó en las últimas elecciones.

Televisa y TV Azteca unieron fuerzas para abogar por una nueva ley federal de telecomunicaciones que prácticamente les proveyó el control absoluto de los medios. Nadie más, sino ellos. Esto ocurrió, curiosamente, durante una administración Panista. Al cabo de unos años llegan las elecciones y, curiosamente, FeCal es el gallo de todos los merolicos de la televisión bajo la nueva ley. Esto jamás puede representar el pago de un favor político de los medios porque ellos son objetivos, y, de paso, tienen el control de la información y de la realidad. Pocos se van a dar cuenta porque, a final de cuentas, somos lo que controlan todo, ¿no? Por eso AMLO siempre fue el anticristo. Los medios controladores hablaban maravillas de FeCal, los encadenados se lo creyeron, y los desencadenados, al no tener voz ni voto siendo considerados locos habiendo experimentado otra realidad, fueron desdeñados. FeCal ganó porque lo dijeron el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y los medios masivos, que casi son lo mismo ya que están en colusión al representar los mismos intereses. Qué más da si Fox, cobarde como siempre, haya huido a Guanajuato y que El Grito de Independencia no haya sido cubierto como se merece, o como en años anteriores. Total, tenemos control de los medios y a pesar de que el grito haya ocurrido a la par de la Convención Nacional Demócrata, si no lo cubrimos como se merece, entonces no existe archivo de la otra realidad. Al no ser cubiertos por la tele, los demás jamás existirán en la historia, a pesar de que hayan abundado los comentarios de que apestaban después de 45 días de protesta pacifica y de que no era justo que usurparan el centro de la ciudad de México. Yo me pregunto: ¿Cómo diablos se explica tal disonancia, todo ese doble estándar de la realidad?

Y sin embargo, o a pesar de todo, FeCal permanece como candidato In(t[ele)cto] y el intelecto de los televidentes igual.

¿En qué cuarto de tu casa te refinaste tu educación política?

Carlos Lemus.

9 comentarios:

Ser Progre es Chido dijo...

Llevo mucho tiempo viendo las noticias y leyendo por lo menos 3 periódicos al día. Estos acontecimientos que pasan aqui en México me tienen pegado a la información escrita y noticias televisivas.
Vivir fuera del Distrito o en "provincia" (ni somos Canadá, ni colonia francesa) tiene la desventaja de tener la información toda chueca e influenciada por la población local.
Ahorita ya ni se habla de FeCal, se ha convertido en presidente. Ya hasta tiene giras por América Latina y está considerando en invitar a su "antagónico de Marketing" con el cual comparó a su acérrimo rival como peligro, a la toma de poder el 1 de mayo. Estaría bueno que lo invitara y formara parte de la bancada del PRD que no lo deje tomar la bandita, jejeje.
Ahora con estos viajes al DF me dí cuenta de como "informan" al público en general. Sacan el extracto principal, el que venda, lo más sensacionalista que se pueda. Y ahora más que nunca los medios están "apegados" a la ley.
Pareciera que FeCalín ya no está tan IN

Anónimo dijo...

que hueva me dan tus articulos, si no puedes poner tus ideas en menos de 5 parrafos o en menos de 25 renglones entonces tienes serios pedos de autoestima. Me imagino que eres de esos que se masturban con el sonido de su voz y que piensan que porque se saben muchas palabras ya son muy inteligentes.

trovanguardia dijo...
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trovanguardia dijo...

Me da gusto que Anónimo me diagnostique, aunque el síntoma de baja autoestima que sugiere sea contradictorio al Narcisismo que me adjudica. Agradezco que a pesar de la hueva que le dan los artículos los haya leído o, si no, por lo menos que haya tomado el tiempo para compartir su comentario. Sin duda, siguiendo sus propias recomendaciones, es conciso, lo cual respeto porque cada quien escribe como puede o quiere y dice lo que se le pega la gana.

Algo interesante es que, independientemente de lo que yo crea ser o cómo me crea, lo que parece tener más validez es la interpretación de los demás. Y si Anónimo cree que yo soy un onanista pretencioso, aunque realmente me considero un pésimo escritor, la verdad, ¿quién soy yo para tratar de disuadirlo o disuadirla?

¡Qué hueva!

Especialmente cuando me califica de altanero con semejante soberbia y prepotencia. ¡Vaya contradicción!

Por cierto. Me pregunto: Si alguien se irrita con sólo palabras y lo externa con agresión verbal, ¿será eso un serio pedo de autoestima?

(Supongo que Freud no se equivocó al teorizar la formación reactiva como mecanismo de defensa, sobretodo cuando existen fijaciones a fases previas del desarrollo).

Yuval8a dijo...

Que onda Carlos--

Creo que la cosa realmente está en la eleccion. Como te pudieras pasar toda la tarde viendo VH1 tambien pudieras ver el National Geographic, el discovery o el Animal planet. De la misma manera pudieras irte a un Sanborns y te compras un libro chafa sobre los logros de la derecha. Tambien podrías ver Fox news pero tambien puedes leer la jornada. Así como hoy platicamos de politica y filosofía por internet, tambíen pudieramos mejor estar viendo pornografía.

Yuval8a dijo...

Lo que quiero decir es que realmente cada quien busca lo que le interesa y a veces te tienes que tragar lo que no.
A mi me gusta mucho leer la jornada, sobre todo la jornada sin fronteras. Pero a veces me tuve que tragar toda la propaganda proPEJE que estuvieron haciendo durante toda la campaña.

trovanguardia dijo...

Yuval, tienes razón en suponer que uno tiene la libertad de elegir. Sin duda, esto es un fenómeno psicológico que provee de cierto control y estabilidad a nuestra vida. Sin embargo, lo que deseo exponer con el comentario es que nuestras decisiones en cierta forma dependen de todo el fondo educativo y cultural en el que crecemos. Tu elección de leer La Jornada depende de muchos factores. Uno que yo considero esencial—independientemente de la política, de la educación universitaria que posees, o del libre albedrío—es el hecho de que fuiste socializado en un medio familiar que valoraba la lectura. Podrías informarte a través de la radio o de la televisión, y tal vez lo hagas, pero también te gusta leer. ¿A cuanta gente le gusta leer? Y si le gusta, ¿por qué le gusta?

Como lo mencioné en el comentario, a parte de la familia, la televisión se ha convertido en un agente de socialización. Si la programación fuese producida por el Partido Comunista, tal y como fue el caso durante la revolución cultural China, entonces los televidentes estarían expuestos a valores culturales favorables al partido. Es decir, su socialización sería meramente Comunista. En una democracia como la de México no existe un régimen propagandístico dictaminado por un partido, pero la hegemonía se encarga de la producción. De esta forma, no hay telenovelas de lesbianas, ni noticieros sindicales, ni La Academia de Trovadores. Si te pones a pensar, tampoco abunda la programación “promedio” (a pesar de programas populares, que yo considero sólo como agentes de enajenación para distraer a la población de problemas importantes y para callarles la boca con ejemplos de que se les representa en los medios). Por ejemplo, no existe ningún segmento noticiario reportando la situación laboral, aunque la mayoría seamos trabajadores. Sin embargo, de rigor, siempre hay un segmento de la bolsa de valores. ¿Acaso la mayoría de la población invierte en Wall Street?

La propaganda a favor de la hegemonía en una seudo-democracia es más sutil. Yo creo que quienes controlan los medios hacen proselitismo de baja intensidad. Bajita la mano presentan información como reportaje periodístico, pero es favorable a FeCal y pone en ridículo a AMLO. O luego, por más de 50 años, las telenovelas te venden la misma historia de la cenicienta para que creas que por más jodido que estés, si sigues soñando puedes hacerla algún día como la Rosa Salvaje, la María del Barrio o el Huicho Domínguez. O luego dizque te dan libertad de elegir con miles de canales, pero a final de cuenta son los canales que ellos quieren que veas y con la programación que ellos eligen. ¿Existe un canal de trabajadores, de sindicatos, de política anárquica, de maestros, de feministas, de filosofía? Si estos existen, por lo regular son patrocinados por la audiencia en televisión por cable. En los medios regulares, cuando se tocan los intereses de las feministas, por ejemplo, usualmente se les deshonra. Es por eso que surgen los medios disidentes, como La Jornada, que es un periódico de izquierda y toma partido. Por eso tuviste que tragarte toda esa propaganda a favor de AMLO. Y por eso la gente promedio que sólo ve la tele se traga la propaganda a favor de los intereses de la hegemonía. Son corderitos de la pasividad, de que no hay remedio en este pinche país corrupto, de que está cabrón, de que no somos nada, de que todo va a ser igual, de que no mames con tus pendejadas políticas que la telenovela está regüena, de que la vieja X del programa X está re-buena. Y si no les gusta leer, no saben leer, no tienen la habilidad de discernir más allá de la realidad de la tele, o se creen el cuento de que la realidad es lo que presenta la tele, entonces tal socialización demarca sus decisiones. El rollo de la socialización es muy simple. Si naces, creces y vives en México eres mexicano y hablas español. Si eso pasa en China, eres chino y se te obliga a hablar Mandarín.

Si la tele no fuese importante en moldear el intelecto de los votantes, entonces los candidatos hubiesen hecho campaña en los bares, en las fábricas, en los hogares con las amas de casa, o sólo en los periódicos para la gente que sabe y le gusta leer.

“Una busca lo que le interesa,” escribiste. Y tienes razón. Te interesó La Jornada y no Fox News. Pero, ¿por qué? Pudiste haber leído el Excelsior, el Washington Times, o El Sol de Toluca. ¿Por qué no leíste El Granma, los comunicados del EZLN, o los reportes de La Otra Campaña? ¿Por qué no compraste un libro chafa en Sanborn’s?

¿Por qué existe gente a quien sólo le interesa la tele y repudia la lectura?

Al analizar el rollo de la socialización, que la hegemonía se lo sabe por completo, entonces encontraremos la respuesta.

Ing. Javier dijo...

Carlos, te felicito por esto que haces y lo haces muy bien, es imporante muchas veces escribir lo que se siente a unque a veces de tanto sentir no se siente nada, sigue adelante y echale ganas..JVR

Ing. Javier dijo...

Carlos, te felicito por esto que haces y lo haces muy bien, es imporante muchas veces escribir lo que se siente a unque a veces de tanto sentir no se siente nada, sigue a adelante y echale ganas