Hace unas cuantas lunas
Cuando llegué por primera vez a este pueblo, me encontré con una mujer que le llamaban Lola, que me dijo que no entrara a éste lugar, que tiene una maldición, que no era conveniente mi visita, mucho menos mi estadía.
Me advirtió que al cabo de un tiempo sería expulsado por brujas y fantasmas o por la misma gente.
Hice caso omiso a sus palabras, ya que no traían paz, pues parecía poseída por el miedo,
además de que este pueblo tiene un letrero, con letra infantil, en los portales de su entrada
"la paz comienza con una sonrisa"
Le afirmé serenamente, que no le temo a los fantasmas, ni ladrones, ni a los lobos ni a la muerte.
Sin más réplica, la mujer, se alejó sin quitarme la vista de encima.
Mi entrada al pueblo no era por invasión o conquista, que de por si, de paso estamos todos.
Al principio yo venía de visita, pero como los bellos sitios,
te invitan a quedarte, sus farolas y jazmines me prepararon un rincón.
En todo este tiempo, embrujo no encontré en sus calles aledañas o en sus casas,
Ni en las plazas o jardines, mucho menos en su catedral
esa tan dorada, suave, expectante, espectacular y prodigiosa.
Los callejones olor a leche y miel, el galope de sus caballos.
En los valles de este sitio se descansa más que un recién nacido,
los empedrados frescos, tiernos atardeceres, sus sonrientes flores,
y sus maravillosos niños, estos risueños e imparables enanitos.
Tengo la suerte de que éste, ahora mi pueblo, sea el más bonito que he visto
Pocos días después de mi arribo, una niña me invitó, brincando y bailando, a ir con ella, que "me tenía un secretito, una sorpresa, un regalo", dijo con una sonrisa que no había visto en todo el viaje.
Me tomó la cara y rozó mi nariz con la suya, repitió varias veces sin dejar de sonreír, me dijo
-"No hay ninguna maldición, no le creas, No hay ninguna maldición, no le creas".
Es el pueblo, que se cree lo que los adultos repiten, convierten las mentiras en verdad y lo hacen real, lo peor es que todo el pueblo lo cree, no se como "tan adultos" no se dan cuenta
Se quedan como "los encantados" de frío y miedo, no se abrazan, dejan de platicar porque ya platicaron mucho en sus cabezas, andan siempre solitos, cansados, enojados y se meten a sus casas pa sentirse mejor. El pueblo se queda lindo, porque lindo es de por si, pero como abandonado. Lo que es peor, a nosotros los niños, nos meten temprano, y si no hacemos caso nos castigan sin dejarnos salir. Pero todo esto inicia, cuando empiezan a creer los engaños que se dicen entre si.-
Empecé a observar lo que la niña decía.
Le pregunté su nombre, me dijo que se llamaba Estrellita
Tengo que confesar que no entendía mucho, pero empecé a ver con otros ojos, a reconocer el lugar como nunca, a entender lo que ella me platicó en relación a los conflictos adultos.
Compartimos muchos juegos, risas, bebidas y palomitas por muchos días, jugabamos y reinventabamos leyendas del pueblo, siempre en el mismo lugar, algunas veces por sorpresa... En ese parque, mi lugar favorito en este sitio.
Un día se fue corriendo hacia adentro de su casa al llamado de sus deberes, "te prometo que regreso" me dijo... no la vi más.
Tiempo despúes, el Presidente Municipal del pueblo, un señor muy solemne, amablemente me arribó invitándome a salir de su jurisdicción. Me dijo que en el pueblo se tratarían temas internos y de la manera más atenta me convidó a retirarme, si no, me tendría que atener a las consecuencias, no sin antes invitarme a visitar el pueblo cuando quisiera, sin alterar el orden y no tocar nada.
Para mi fue un destierro pues para entonces me creía oriundo. Sus helidas palabras, su cruel mas bien intencionada invitación, me dejaron pazmado como a quién le notifcan que le amputarán el futuro.
Algunas Lunas después he vuelto a ver como estaba Estrellita y el pueblo.
El pueblo sigue hermoso y radiante.
A mi Estrellita ... no la vi, sentí su presencia pero no salió... solamente Lola, frente a los portales del pueblo y con la misma cara del primer encuentro.
Me pregunto si este pedazo de sol y sonriente infante... estará brincando y bailando en algún sitio, sonriendo a colores y en
"3ra diversión"...
Antes de partir, dejé una nota maltratada por un par de lágrimas, debajo de un caracol en sitio donde nos econtrabamos, para cuando cumpla su promesa de volver...
"
un golpe de estado infantil... "
Por un laberinto, de calle en calleja,
buscando, he corrido tu casa y tu reja
En un laberinto me encuentro perdido
en esta mañana de verano florido
dime dónde estas, vueltas y revueltas
ya no puedo más.
(Antonio Machado)